26 Salmos de Esperanza en la Biblia

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Salmos de Esperanza en la Biblia

Salmos de Esperanza y Fortaleza

Este post contiene Salmos de Esperanza en la Biblia, en Dios tenemos toda esperanza de vida eterna, es quien nos fortalece en tiempos de angustia y nos da amor cada día de nuestra vida.

Salmos 40:1

Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. (Salmos 40:1)

Salmos 40:17

Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador, ¡no te tardes, Dios mío! (Salmos 40:17)

Salmos 25:3

Quien en ti pone su esperanza jamás será avergonzado, pero quedarán en vergüenza los que traicionan sin razón. (Salmos 25:3)

Salmos 39:7

Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti! (Salmos 39:7)

Salmos 16:7-8

Bendeciré al Señor, que me aconseja, aun de noche me reprende mi conciencia. Siempre tengo presente al Señor, con él a mi derecha, nada me hará caer. (Salmos 16:7-8)

Salmos 9:18

Pero el necesitado no será olvidado para siempre, ni para siempre se perderá la esperanza del pobre. (Salmos 9:18)

Salmos 62:5-6

Solo en Dios halla descanso mi alma, de él viene mi esperanza. Solo él es mi roca y mi salvación, él es mi protector y no habré de caer. (Salmos 62:5-6)

Salmos 118:13-14

Me empujaron con violencia para que cayera, pero el Señor me ayudó. El Señor es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación! (Salmos 118:13-14)

Salmos 71:14

Pero yo siempre tendré esperanza, y más y más te alabaré. (Salmos 71:14)

Salmos 37:23-24

El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano. (Salmos 37:23-24)

Salmos 27:1

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿quién podrá amedrentarme? (Salmos 27:1)

Salmos 33:22

Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti. (Salmos 33:22)

Salmos 31:24

Cobren ánimo y ármense de valor, todos los que en el Señor esperan. (Salmos 31:24)

Salmos 139:17

Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! (Salmos 139:17)

Salmos 33:18

Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor. (Salmos 33:18)

Salmos 63:7-8

A la sombra de tus alas cantaré, porque tú eres mi ayuda. Mi alma se aferra a ti, tu mano derecha me sostiene. (Salmos 63:7-8)

Salmos 143:8

Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. (Salmos 143:8)

Salmos 30:5

Porque solo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría. (Salmos 30:5)

Salmos 30:5

Porque solo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría. (Salmos 30:5)

Salmos 5:1-3

Atiende, Señor, a mis palabras, toma en cuenta mis gemidos. Escucha mis súplicas, rey mío y Dios mío, porque a ti elevo mi plegaria. Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor, por la mañana te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta. (Salmos 5:1-3)

Salmos 27:14

Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor! (Salmos 27:14)

Salmos 18:2

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! (Salmos 18:2)

Salmos 130:5

Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza. (Salmos 130:5)

Salmos 119:28

De angustia se me derrite el alma: susténtame conforme a tu palabra. (Salmos 119:28)

Salmos 51:10-12

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu. Devuélveme la alegría de tu salvación, que un espíritu obediente me sostenga. (Salmos 51:10-12)

Salmos 121

A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra. No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida. Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel. El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora. De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre. (Salmos 121)

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