Salmos

Salmos de Victoria

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Salmos 144:1-2

Bendito sea el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra, mis dedos para la batalla.

Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio.

Él es quien pone los pueblos a mis pies.

Salmos 18:35

Tú me cubres con el escudo de tu salvación, y con tu diestra me sostienes; tu bondad me ha hecho prosperar.

Salmos 21:1

En tu fuerza, Señor, se regocija el rey; ¡cuánto se alegra en tus victorias!

Salmos 118:15

Gritos de júbilo y victoria resuenan en las casas de los justos: «¡La diestra del Señor realiza proezas!

Estos confían en sus carros de guerra, aquellos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.

Ellos son vencidos y caen, pero nosotros nos erguimos y de pie permanecemos.

Salmos 44:3-7

Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.

Solo tú eres mi rey y mi Dios. ¡Decreta las victorias de Jacob!

Por ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.

Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria;

tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.

Salmos 112:8

Su corazón estará seguro, no tendrá temor, y al final verá derrotados a sus adversarios.

Salmos 18:1-3

Tú, Señor, eres mi fuerza; ¡yo te amo! Tú eres mi protector, mi lugar de refugio, mi libertador, mi Dios,
la roca que me protege, mi escudo, el poder que me salva, mi más alto escondite.

Tú, Señor, eres digno de alabanza: cuando te llamo, me salvas de mis enemigos.

Salmo 27:1-3

El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?

Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen.

Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza.

Salmos 20:1-5

Que el Señor te responda cuando estés angustiado; que el nombre del Dios de Jacob te proteja.

Que te envíe ayuda desde el santuario; que desde Sión te dé su apoyo.

Que se acuerde de todas tus ofrendas; que acepte tus holocaustos.

Que te conceda lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes.

Nosotros celebraremos tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios desplegaremos las banderas.

¡Que el Señor cumpla todas tus peticiones!

Vea también:

Salmos sacados de la Biblia NVI

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