Salmos

Salmos Bíblicos de Fe en Dios

Salmos 3:5

Yo me acuesto, me duermo y vuelvo a despertar, porque el Señor me sostiene.

Salmos 146:1-2

¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Alaba, alma mía, al Señor. Alabaré al Señor toda mi vida; mientras haya aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios.

Salmos 22:9

Pero tú me sacaste del vientre materno; me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre.

Salmos 4:8

En paz me acuesto y me duermo, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado.

Salmos 22:5

A ti clamaron, y tú los salvaste; se apoyaron en ti, y no los defraudaste.

Salmos 91:14-16

Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores. Lo colmaré con muchos años de vida y le haré gozar de mi salvación».

Salmos 5:11

Pero que se alegren todos los que en ti buscan refugio; ¡que canten siempre jubilosos! Extiéndeles tu protección, y que en ti se regocijen todos los que aman tu nombre.

Salmos 20:7

Estos confían en sus carros de guerra, aquellos confían en sus corceles, pero nosotros confiamos en el nombre del Señor nuestro Dios.

Salmos 9:10

En ti confían los que conocen tu nombre, porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.

Salmos 37:23-24

El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.

Salmos 41:1-2

Dichoso el que piensa en el débil; el Señor lo librará en el día de la desgracia. El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida; lo hará dichoso en la tierra y no lo entregará al capricho de sus adversarios.

Salmos 18:2

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva,¡mi más alto escondite!

Salmos 13:5

Pero yo confío en tu gran amor; mi corazón se alegra en tu salvación.

Salmos 16:1

Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio.

Salmos 112:6-8

El justo será siempre recordado; ciertamente nunca fracasará. No temerá recibir malas noticias; su corazón estará firme, confiado en el Señor. Su corazón estará seguro, no tendrá temor, y al final verá derrotados a sus adversarios.

Salmos 12:5

Dice el Señor: «Voy ahora a levantarme, y pondré a salvo a los oprimidos, pues al pobre se le oprime, y el necesitado se queja».

Salmos 37:5

Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará.

Salmos 40:4

Dichoso el que pone su confianza en el Señor y no recurre a los idólatras ni a los que adoran dioses falsos.

Salmos 118:8

Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.

Salmos 144:2

Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. Él es quien pone los pueblos a mis pies.

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