Salmos Bíblicos de Esperanza

salmos de esperanza, esperanza salmos, salmos que hablan de esperanza, salmos sobre la esperanza, salmos biblicos de esperanza, salmos de la biblia de esperanza, que salmo habla de esperanza

¿Qué dice el salmo sobre la Esperanza?

Salmos 40:1

Puse en el Señor toda mi esperanza; él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor.

Salmos 40:17

Y a mí, pobre y necesitado, quiera el Señor tomarme en cuenta. Tú eres mi socorro y mi libertador; ¡no te tardes, Dios mío!

Salmos 39:7

Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti!

Salmos 9:18

Pero el necesitado no será olvidado para siempre, ni para siempre se perderá la esperanza del pobre.

Salmos 118:13-14

Me empujaron con violencia para que cayera, pero el Señor me ayudó.

El Señor es mi fuerza y mi canto; ¡él es mi salvación!

Salmos 37:23-24

El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.

Salmos 33:22

Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.

Salmos 31:24

Cobren ánimo y ármense de valor, todos los que en el Señor esperan.

Salmos 139:17

Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!

Salmos 30:5

Porque solo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría.

Salmos 30:5

Porque solo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría.

Salmos 27:14

Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!

Salmos 18:2

El Señor es mi roca, mi amparo, mi libertador; es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite!

Salmos 130:5

Espero al Señor, lo espero con toda el alma; en su palabra he puesto mi esperanza.

Salmos 119:28

De angustia se me derrite el alma: susténtame conforme a tu palabra.

Salmos 121

A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda? Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra. No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida. Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel. El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora. De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.