20 Versículos Bíblicos Sobre el Duelo.

Versículo, Versiculo, Duelo, Luto, Muerte, Textos bíblicos, Textos biblicos, muerte en la biblia, versiculos de luto, luto en la biblia, textos sobre duelo, textos sobre muerte, que dice la biblia sobre el duelo, que dice la biblia sobre muerte, que dice la biblia sobre, vida y muerte,, versículo bíblicos sobre el duelo, versiculos biblicos sobre duelo, versículos bíblicos sobre el luto, versiculos biblicos sobre el luto

Cuando se habla de enfrentar el dolor mediante el duelo, pensamientos como ¿Pude haber hecho más? ¿Debí decirle que lo (a) amaba más? ¿Pude ser mejor para esa persona? La incertidumbre de pensar en que una persona que era parte de tu vida, ahora ya no está más.

Para los acompañantes es triste ver pasar a alguien a quien queremos mucho pasar por el dolor de duelo, sin saber qué decir por el miedo de herir más o parecer ser insensible.

Pese a todo esto, Dios, en su eterno amor jamás abandona, nunca falla y mucho menos te deja desprovisto de su palabra de aliento, amor, consuelo y misericordia infinita. Aquí te dejo 20 Versículos Bíblicos sobre el Duelo.

Juan 14:1-4

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar.

Y, si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy.

Génesis 37:34-35

Y Jacob se rasgó las vestiduras y se vistió de luto, y por mucho tiempo hizo duelo por su hijo. Todos sus hijos y sus hijas intentaban calmarlo, pero él no se dejaba consolar, sino que decía: No. Guardaré luto hasta que descienda al sepulcro para reunirme con mi hijo. Así Jacob siguió llorando la muerte de José.

Lucas 7:11-13

Poco después Jesús, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud, se dirigió a un pueblo llamado Naín. Cuando ya se acercaba a las puertas del pueblo, vio que sacaban de allí a un muerto, hijo único de madre viuda.

La acompañaba un grupo grande de la población. Al verla, el Señor se compadeció de ella y le dijo: No llores.

Vea También: «Versículos de Aliento»

Isaías 51:11

Volverán los rescatados del Señor, y entrarán en Sión con cánticos de júbilo; su corona será el gozo eterno. Se llenarán de regocijo y alegría, y se apartarán de ellos el dolor y los gemidos.

Mateo 5:4

Dichosos los que lloran, porque serán consolados.

Eclesiastés 3:1-4

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar; un tiempo para matar, y un tiempo para sanar;

Un tiempo para destruir, y un tiempo para construir; un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto.

Apocalipsis 14:13

Entonces oí una voz del cielo, que decía: Escribe: Dichosos los que de ahora en adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, ellos descansarán de sus fatigosas tareas, pues sus obras los acompañan.

2 Samuel 12:16-17

David se puso a rogar a Dios por él; ayunaba y pasaba las noches tirado en el suelo. Los ancianos de su corte iban a verlo y le rogaban que se levantara, pero él se resistía, y aun se negaba a comer con ellos.

Vea También: «Versículos de Fortaleza»

Juan 11:33

Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente.

Lamentaciones 3:31-33

El Señor nos ha rechazado, pero no será para siempre. Nos hace sufrir, pero también nos compadece, porque es muy grande su amor. El Señor nos hiere y nos aflige, pero no porque sea de su agrado.

2 Corintios 1:3-4

Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.

Isaías 53:4-6

Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores,
pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado.

Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades;
sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.

Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros.

Vea También: «Versículos de Ánimo»

Apocalipsis 21:4

Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.

Salmos 34:18

El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido.

1 Tesalonicenses 4:13-18

Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristezcan como esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso no creemos que Jesús murió y resucitó? Así también Dios resucitará con Jesús a los que han muerto en unión con él.

Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros, los que estemos vivos y hayamos quedado hasta la venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremos a los que hayan muerto.
El Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Luego los que estemos vivos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremos con el Señor para siempre.
Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras.

Isaías 41:10

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.

Juan 5:24

Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

Vea También: «Versículos de Esperanza»

Salmos 73:26

Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna.

Juan 3:16-17

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.

Salmos 107:13-14

En su angustia clamaron al Señor, y él los salvó de su aflicción.
Los sacó de las sombras tenebrosas y rompió en pedazos sus cadenas.

¿Te ha sido de utilidad este articulo?
[Total: 0 Average: 0]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *