Salmos de Protección

Salmos 17 Reina Valera 1960

Plegaria pidiendo protección contra los opresores

1 Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.
Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.

2 De tu presencia proceda mi vindicación;
Vean tus ojos la rectitud.

3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;
Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste;
He resuelto que mi boca no haga transgresión.

4 En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios
Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

5 Sustenta mis pasos en tus caminos,
Para que mis pies no resbalen.

6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios;
Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

7 Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,
De los que se levantan contra ellos.

8 Guárdame como a la niña de tus ojos;
Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

9 De la vista de los malos que me oprimen,
De mis enemigos que buscan mi vida.

10 Envueltos están con su grosura;
Con su boca hablan arrogantemente.

11 Han cercado ahora nuestros pasos;
Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.

12 Son como león que desea hacer presa,
Y como leoncillo que está en su escondite.

13 Levántate, oh Jehová;
Sal a su encuentro, póstrales;
Libra mi alma de los malos con tu espada,

14 De los hombres con tu mano, oh Jehová,
De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida,
Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro.
Sacian a sus hijos,
Y aun sobra para sus pequeñuelos.

15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia;
Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

Salmos 34

La protección divina

1 Bendeciré al Señor en todo tiempo;
su alabanza estará siempre en mi boca.
2 Alabaré al Señor con toda el alma.

¡Escuchen, gente humilde, y alégrense también!
3 ¡Únanse a mí, y reconozcan su grandeza!
¡Exaltemos a una voz su nombre!

4 Busqué al Señor, y él me escuchó,
y me libró de todos mis temores.
5 Los que a él acuden irradian alegría;
no tienen por qué esconder su rostro.
6 Este pobre clamó, y el Señor lo oyó
y lo libró de todas sus angustias.
7 Para defender a los que temen al Señor,
su ángel acampa alrededor de ellos.
8 ¡Prueben ustedes mismos la bondad del Señor!
¡Dichoso aquél que en él confía!
9 Ustedes, sus fieles, teman al Señor,
pues a quienes le temen nunca les falta nada.
10 Los cachorros del león chillan de hambre,
pero los que buscan al Señor lo tienen todo.

11 Hijos míos, acérquense y escúchenme;
voy a enseñarles a honrar al Señor.
12 ¿Quién de ustedes anhela vivir mucho tiempo?
¿Quién quiere vivir y llegar a ver el bien?
13 Eviten entonces que su lengua hable mal;
eviten que sus labios profieran mentiras.
14 Apártense del mal y practiquen el bien;
busquen la paz, y no la abandonen.

15 El Señor no aparta sus ojos de los justos;
sus oídos están siempre atentos a su clamor.
16 El Señor vigila a los que hacen el mal
Para borrar de la tierra su memoria.
17 Los justos gimen, y el Señor los escucha
y los libra de todas sus angustias.
18 Cercano está el Señor para salvar
a los que tienen roto el corazón y el espíritu.

19 El justo pasa por muchas aflicciones,
pero el Señor lo libra de todas ellas.
20 El Señor le cuida cada uno de sus huesos,
y ni uno solo de ellos se le quebrará.
21 Al malvado lo destruye su propia maldad;
y los que odian al justo recibirán condenación.
22 El Señor rescata el alma de sus siervos;
no serán condenados los que en él confían.

Salmos 140 La Biblia de las Américas

Plegaria pidiendo protección

1 Líbrame, oh Señor, de los hombres malignos;
guárdame de los hombres violentos,
2 que traman maldades en su corazón;
que cada día provocan guerras.
3 Aguzan su lengua como serpiente;
veneno de víbora hay bajo sus labios.

4 Guárdame, Señor, de las manos del impío;
protégeme de los hombres violentos,
que se han propuesto hacerme tropezar.
5 Los soberbios han ocultado trampa y cuerdas para mí;
han tendido red al borde del sendero;
me han puesto lazos. (Selah)

6 Dije al Señor: Tú eres mi Dios;
escucha, oh Señor, la voz de mis súplicas.
7 Oh Dios[e], Señor, poder de mi salvación,
tú cubriste mi cabeza en el día de la batalla.
8 No concedas, Señor, los deseos del impío;
no hagas prosperar sus malos designios, para que no se exalten.

9 En cuanto a[g] los que me rodean,
que la malicia de sus labios los cubra.
10 Caigan sobre ellos carbones encendidos;
sean arrojados en el fuego,
en abismos profundos[h] de donde no se puedan levantar.
11 Que el hombre de mala lengua no permanezca en la tierra;
que al hombre violento lo persiga el mal implacablemente.

12 Yo sé que el Señor sostendrá la causa del afligido,
y el derecho de los pobres.
13 Ciertamente los justos darán gracias a tu nombre,
y los rectos morarán en tu presencia.

Salmos 64 Reina Valera 1960

Plegaria pidiendo protección contra enemigos ocultos

1 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja;
Guarda mi vida del temor del enemigo.

2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos,
De la conspiración de los que hacen iniquidad,

3 Que afilan como espada su lengua;
Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,

4 Para asaetear a escondidas al íntegro;
De repente lo asaetean, y no temen.

5 Obstinados en su inicuo designio,
Tratan de esconder los lazos,
Y dicen: ¿Quién los ha de ver?

6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta;
Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.

7 Mas Dios los herirá con saeta;
De repente serán sus plagas.

8 Sus propias lenguas los harán caer;
Se espantarán todos los que los vean.

9 Entonces temerán todos los hombres,
Y anunciarán la obra de Dios,
Y entenderán sus hechos.

10 Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él;
Y se gloriarán todos los rectos de corazón.

Salmo 23 

Salmo 91

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